para
algunos

Pasarán los días y tus gestos
serán lentitudes de tiempo caduco.
Yo viviré, te lo aseguro,
muchísimos más años que tú.
Yo esperaré tu partida como una bahía
de ideas propicias en medio de la nada.
Y es que no es venganza,
te lo digo tal y como te maldigo,
no es una mala hora sin relojes
ni un surco de palabras malsonantes.
Pero, lo cierto, es que añoro día a día
poder estar presente en tu sepelio,
con cigarro a punto de ser ceniza en mi mano
y un orgullo en mi pecho que grite: ¡justicia!