Ramas
de síncopes quiebran pedruscos
aromatizados
por la tregua inexperta
de los
años que jamás viviremos.
Tú buscas
una venganza
que le
dé vida a tu fallecimiento precoz
y yo
me atrevo a poetizar de oído;
tú gruñes
todos los alegatos posibles
y yo
poco es lo que digo cuando sé
que la
tempestad es una regla
meramente
existencial.
Mejores
dardos de ironía vendrán a nosotros
cuando
el tímpano interior se convierta
en un
pozo de sabiduría, pozo ciego de cuerpo
y
sordo de desafectos.
Mientras
tanto, la tinta sacude el cielo
y la
temática afectiva continúa siendo
una
manera bastante ilustre de expirar
en este
mundo de majadas inmaturas.

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