No habrá
cielo para el infierno
porque
lo antagónico escala
metas
ridículas.
Soledad
fue alcanzar dilataciones
infundadas
por sudores fríos
y
catalejos carentes de distancias recorridas;
no hay
infierno para el que navega
en sí
mismo procurando tierra,
no hay
debate interior para el necio
que se
ahorra disgustos gracias a la mentira.
No
habrá infierno para el cielo
ya que
las cúspides inacabables
no
entienden de movimientos suicidas.

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