
La mitología
la reservo
para el
destierro.
Puerta a
puerta tapio
las opciones
que me cede
la corbata y
el esmoquin,
la tortura de
saberme
estatua de
sal
y harina de
trigo…
Como una
noche en el valle
donde
perdimos un humo copartícipe
y noventa
hechizos de membrillo.
Galopa mi
fama y mi gallardía
pero no soy
capaz de alcanzar un sueño
de pan y
hojalata fresca, regada de cognición.
Detono con mi
rutina la certidumbre
de un futuro
expuesto a mil sinsabores fortuitos
y tú me
nombras bajo la parra del sol menguante;
capturo un
símbolo de anarquía refrenada
y el calor de
la noche me lanza a media voz…
La mitología
la reservo
para el
destierro…
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