4 de diciembre de 2012

DIENTES ROTOS



De la aprensión que resistimos
sólo quedan los dientes rotos
y la fractura del corazón
plenamente afectuoso.

Se menea el horizonte con garbo
y las isletas de los espejismos futuros
reviven una inusitada sonrisa.

Solemos perdernos en campos lúgubres
cuando la soledad nos entinta la conciencia,
los días que aún no hemos escrito,
el gris quehacer de ser veraces
ante un mundo que martillea el cerebro
del hombre rescatado de las tinieblas.

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