29 de septiembre de 2013

Fuego y Sed



Fuego y sed
que aparcamos en los muros
de una ciudad civilizada
a base de regüeldos.

Comer mensajes abstractos,
sostener en las manos una llama de agua,
paladear el valor de sentirse ojo que no crispa,
renegar de la majestuosidad de un día
compuesto por alfileres y dobleces.

Fuego y sed
y cálculos de infierno a las puertas.

No hay clemencia para los hombres
que negaron su existencia
utilizando súplicas ennegrecidas.
 

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