13 de junio de 2013

PAN ÁCIMO Y BALAS



Balas ardorosas como cerillas malnacidas
y peor gestionadas transitan por la vida.
También corre el remolino por tus venas
en ocasiones entumecidas
de tanto como no te meditas,
de tanto como no te amas,
amor o vida o víctima a secas.

A veces eres defunción
que cata alambres de espinos,
de sentidos caídos en sopas de vinagre;
eres un plomo que acribilla el desarreglo
de todo un imperio de majaderías,
mientras que el sol incinera
organismos apáticos
al otro lado de todo lo conjeturado
o tal vez marginado a causa
de una desazón de milenios kilométricos,
de una impaciencia que afianza fuerzas
de dónde no las hay.

Yo soy sapo,
sombra tras sombra,
yo soy el sapo y tú el pan ácimo,
yo el recadero y tú la veleta,
yo la figura danzante
y tú el poema.
 

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