27 de julio de 2012

La Edad

No recuerdo si los golpes
están a mis pies o todavía se pasean
por mi resquebrajada reminiscencia.
Los años pasan cual reloj de bolsillo;
hay un mensaje en el agua
y resonancias
que no tienen nada que ver
con el entendimiento.

Ya no recuerdo si fue ayer o anteayer

cuando vino a mí el círculo de restauraciones
para manifestarme que tras esta vida
tendría que acostumbrarme
a una aureola de exiguas emociones;
no sé…, y sin embargo la edad llega
con raspadores y caricias,
con huellas de dedos seccionados
y esperanza que fue infancia.

No recuerdo si los golpes

me enseñaron todo lo que hoy sé.
 

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